lunes, 12 de enero de 2015

Disciplina

DISCIPLINA Según Federico II, el orden y la disciplina tuvieron su origen en la antigua Grecia por la estricta observancia de los buenos principios militares. Sólo por las condiciones de disciplina de esa milicia, logro Jenofonte realizar la famosa y admirable retirada de los diez mil; y por ella misma logró Alejando el Grande, vencer en el Gránico y Arbelas el enorme ejército de Darío. R.A.E.: Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral Especialmente en la milicia y en los estados eclesiásticos secular y regular, observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión o instituto. Así define un pensador la disciplina Militar“ La disciplina es la norma a que todos los militares deben sujetar su conducta. Tiene como base la obediencia, y un alto concepto del honor, de la justicia y la moral, y como objeto el fiel y exacto cumplimiento de los deberes que prescriben las leyes y reglamentos militares. “ Vemos también, que algunas veces en el medio militar se usa equivocadamente el termino disciplina; por ejemplo; al observar las tropas provistas de buen equipo, inmejorable armamento y reluciente uniforme, maniobrando admirablemente en el campo de instrucción o desfilando ante la multitud, alguien opina que están bien disciplinadas, lo cual es un gran error, porque las unidades pueden estar dotadas e instruidas eficientemente, pero bien puede suceder que carezcan de la saludable acción de la disciplina. Entonces, que es “Disciplina” El capitán Villamartin la define así: “es la virtud que en sí sola circunscribe todas las otras, que es el complemento de todas ellas, y la manifestación visible y constante en todos los actos, de la buena educación militar de las tropas. La disciplina es el respeto al ciudadano, a la propiedad; es el aprecio de sí mismo, el aseo, los buenos modales, la aversión a los vicios, la puntualidad en el servicio, la exactitud en la obediencia, el escrupuloso respeto a las leyes y reglamentos, la austera dignidad en la subordinación; sin ella el Ejército es odiado en su mismo pais, con ella es amado hasta por el enemigo, ella conserva en toda su fuerza las demás virtudes, al relajarse relajan todas; por consiguiente, celando y fomentando ésta, se asegura el imperio de las demás. La disciplina en el hombre, en el labriego, en el comerciante, en el científico y en el militar, le lleva al éxito de sus aspiraciones y trabajos; desviarse del orden de las cosas, conduce al fracaso, tanto en lo moral, como en lo material y colectivo. En los tiempos antiguos, la disciplina era el arte de instruir a los hombres para la guerra, sometiéndolos al servicio de las armas, inculcando en todos ellos el respeto y la sumisión al que mandaba. De ella dependía el gobierno razonado del Ejercito y la observancia de todos los preceptos y reglas que concernían a la profesión militar. Es tal la importancia de la disciplina que, al relajarse en Grecia, esta perdió la falange toda su fuerza y valor, sucumbiendo ante la legion romana que fue denominada “maravilla de la disciplina”. Para finalizar, la disciplina en el Ejército, consiste en obedecer con prontitud y buen ánimo, a aquel que por su mayor experiencia o inteligencia, se encuentra en situación de ordenar y disponer justa y legalmente una cosa que, aunque no convenga personalmente al que manda y al que obedece, tenga que obrar en beneficio del todo. En el Ejército manda sólo quien está conceptuado con capacidad y experiencia para ello. La disciplina origina la obediencia del subalterno que sabe que esa obediencia redundará en provecho de la institución y de la patria; es por eso que, “ el primer deber de todo militar, es observar la subordinación y disciplina, que consisten en la obediencia y respeto contantes y absolutos del subalterno al superior; en el pronto y exacto cumplimiento de las ordenes, y en la fiel observancia de las leyes, reglamentos y demás prescripciones establecidas. El oficial que con sincera solicitud y en forma constante y eficaz, vela por las necesidades morales y materiales de sus subordinados; que sabe tratar a éstos humanamente, ahorrándoles inútiles fatigas; y principalmente que constituye un ejemplo por su intachable conducta, por la rectitud de sus procedimientos y acciones, por su fidelidad a la ética profesional y moralidad social, y por el escrupuloso cumplimiento de sus deberes, consigue fácilmente captarse la estima y la devoción; dos medios valiosísimos para el mantenimiento de la disciplina.